En paz. Amado Nervo

En paz

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

…Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas…

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Amado Nervo

A mis amigos

A mis amigos les adeudo la ternura
y las palabras de aliento y el abrazo,
el compartir con todos ellos la factura
que nos presenta la vida paso a paso.
A mis amigos les adeudo la paciencia
de tolerarme mis espinas más agudas,
los arrebatos del humor, la negligencia
las vanidades, los temores y las dudas.
Un barco frágil de papel
parece a veces la amistad,
pero jamás puede con él
la más violenta tempestad.
Porque ese barco de papel
tiene aferrado a su timón,
por capitán y timonel…
¡un corazón!
A mis amigos les adeudo algún enfado
que perturbara sin querer nuestra armonía,
sabemos todos que no puede ser pecado
el discutir alguna vez por tonterías.
A mis amigos legaré cuando me muera
mi devoción en un acorde de guitarra,
y entre los versos olvidados de un poema
mi pobre alma incorregible de cigarra.
Amigo mío si esta copla como el viento
a donde quieras escucharla te reclama,
serás plural porque lo exige el sentimiento
cuando se llevan los amigos en el alma.
Autor: A. Cortez

¡Perdóname amiga!

Perdóname si te fallé
Se que lo hice, amiga mía
Perdóname si te saqué
Un pedazo de alma perdida
Perdóname sin preguntar
Y volvamos a empezar
Porque cuando un amigo se va
Queda un espacio vacío
Y no lo puede llenar la llegada de otro amigo
Lo que vivimos fue único para mi
Espero que para ti también haya sido así
La puerta de mi vida estará abierta
Y cuando quieras venir
No preguntes nada “solo entra”.
Colaboración de Agustina
Uruguay

Amar para decir Adios

Hoy te dije que mi partida había llegado,
que aquellos momentos eran un engaño,
pues tus palabras eran solo burla,
de todo lo que me habías quitado.

Hoy me despedí de aquellos sueños,
y me di la vuelta para dejarte atrás,
para olvidar y no cargar con este deseo,
de quererte y tenerte siempre a mi lado.

Hoy miré tus ojos y los vi solos,
ya no llenaban más mi alma encantada,
ni tu boca provocaba su dulce susurro,
por el cual yo caí apasionada.

Hoy camino por otro rumbo,
en el cual no estas ni cerca, ni oculto,
ya no tienes redes en mi vida,
que me hagan caer cerca tuyo.

Hoy mi llanto ya no llega,
ni el tormento de no verte se apodera,
están mis ojos puestos en aquel Señor,
donde tú podrás llegar si lo deseas.

Hoy mi ADIOS ha cerrado esta puerta,
la llave del perdón la hace eterna
y el amor que llevo la ha adornado,
para recordar solo, quien soy yo, por dentro.

Claudia Prado Penedo

Aún te espero, amor…

Hoy que te espero inútilmente,
mi alma se deshace en llanto
por verte un instante solamente
y decirte lo mucho que te amo.

¿Qué detiene tus pasos amor mío?
¿Quién te aleja cruelmente de mi lado?
¿Volverás en una tarde cálida del estío?
¿Sentiré tu corazón enamorado?

Todo me habla de ti, dulce tormento,
vives en cada rosa amanecida,
en la brisa repitiendo un juramento,
en las gotas de la lluvia bendecida.

Están en ti la canción y el poema
el manantial puro de mis caricias,
la esperanza, la nostalgia, la pena,
la marea musical de la vida.

¿Qué detiene tus pasos amor mío?
mis manos de flor van hacia ti,
ese amor tuyo tibio y sincero
será como un paraíso para mí…

Dora Forletti

Esta Carta Mía

Te escribo esta carta
con niebla en los ojos
y con el carmín
de mis labios rojos.
Pétalos de rosadas rosas
aromarán la brisa
para que al leerla
contagien tu risa…
Te llevan recuerdos
de aquellos momentos
y reviven por siempre
nuestro amor de cuentos.
Aún recorro las calles
que juntos caminamos,
no cantan los pájaros
ni siento tus manos.
De una tristeza eterna
se llenan mis días
con inusitada nostalgia,
hoy miro la vida.
Camino esas calles,
las que tanto amamos
y en silencio escucho
el clamor de los álamos.
La luna redonda
en el cielo me acompaña
y deja en el suelo
monedas plateadas.
Policromía de las montañas
en el camino polvoriento,
me traen tus silencios
y el canto del viento.
El sol pálido se esconde
en los rumorosos pinos,
alguna vez escuchamos juntos,
en este cielo, el mismo sonido.
No sé si esta carta ingenua
llegará alguna vez a destino
y sabrás lo que aún siento
en la soledad de mi camino.

Dora Forletti

Anhelos…

Deseo pasar por la vida
como un ave viajera más,
que tú sientas mi belleza
y no la puedas olvidar.
Deseo ese par de alas
para echarme así a volar,
llegar hasta el azul del cielo
y ya nunca regresar…
Deseo ser la brisa tenue
que con caricias te amará,
irme luego a un desierto
donde nadie me buscará.
Deseo ser una gota de lluvia
clara como una perla celestial
que bese tu pelo y tu alma…
y se funda en un manantial.
Deseo ser el mar turbulento
que toca tu cuerpo y se va
para hundirme en el océano
y jamás a tierra regresar…

Dora Forletti

Eres azul, de un azul suave-intenso,
todo de nácar, nubes y algodón,
sutil, dulce, tierno y bello…
perceptible sólo para mi corazón.
Secas mis lágrimas tenuemente,
cuelgas la sonrisa a mi dolor,
te acerca fugaz y de repente…
pones la música en mi interior.
Reconozco tus pasos en el silencio
tu despliegue de alas sin rumor;
el cántaro fresco de tu risa
que descubre y ahuyenta mi temor.
¿Cómo he de llamarte ángel de la guarda?
si eres camino, luz, estrella, amor…
haces que el cielo baje, que el infierno huya
quizás he de llamarte como tu color ¡AZUL!

Dora Forletti

Amores Muertos

En un invisible bolsillo
mi alma suave te lleva
y camina por la calles
del mundo de la espera.
Mis ojos llenos de niebla
desnudan el bello cielo
buscando el milagro
de tus ojos negros…
Me elevo a lo alto
en pos de una estrella
que me guía siempre
cual bella hechicera.
Recorro ese mar
que me da dulzura
y embriaga mi vida
con tanta frescura.
El encaje de las olas
me toca tiernamente
y alcanza el sosiego
al borde de la mente.
Recorro con ansias
la inmensidad azul,
y pierdo mi esencia
en las nubes de tul.
La añoranza regresa,
me roza con la brisa,
me acaricia y se aleja,
como vino… de prisa.
El sol en el horizonte
deja su estela dorada
Y la vida así me dice
que terminó la jornada
Que no se oiga mi llanto,
ni descubran mi dolor,
para que nadie vea
agonizando mi amor.
Una dulce mirada
se instaló en mis pupilas
y cambio en un instante
tristezas por alegrías.
Muestro al mundo
esta delicada calma
que llora por dentro,
muy cerca del alma.
Allá donde nadie vive
y el gemir es eterno,
duermen los sueños
de los amores muertos.

Dora Forletti

Añoranzas

Llueve tenuemente..
El calor agreste del verano
se ha apaciguado un tanto.
Tomo mis hojas de colores
Y parto despaciosamente…
No sé dónde, sin destino,
hasta que algo me detenga.
Miro sin ver el cielo plomizo,
¡te recuerdo!..
Hay árboles que me ofrecen
ternura y refugio de esperanza.
Me recuesto en el césped suave,
la humedad de su rocío límpido
semeja piedrecillas brillantes
Extasiada miro largamente
su belleza incondicional, pura.
Elevo mis pupilas azules
y sonrío al árbol que el azar
puso en mi camino de nostalgia.
Es añoso, bello y generoso,
Me cobija, me cuida, me proteje
me da su abrigo de hojas.
Intento escribir… “te recuerdo”
Cómo me gustaría que estuvieras
aquí a mi lado! Silenciosos los dos
bajo este árbol frondoso y tierno.
Tú y yo solos…
borrachos de sueños y de lluvia,
sin noción del tiempo y el espacio
mirando la nada…y viendo todo…
Dejando que nuestras almas
y nuestros corazones alados
por sí solos se comuniquen.
¡Nada de esto puede ser!…
¡Nunca!…

Dora Forletti

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