El tren de nuestras vidas detuvo su paso
en el largo viaje de su andar amoroso
la estación del amor se llenó de gozo
y del viento brotó un sonoro estribillo
cuando sus ruedas ondulantes de gozo
delineó en el recinto un paisaje armonioso
Acercándome al altar de tu hermosura
besé tus pétalos de aromada rosa
te entregué de mi alma su dulzura
con sentimiento puro de nobleza
Inundando de alegría mi existencia
ante la ley de Dios y del hombre
juraste amarme con pasión sin nombre
hasta que Dios te llame a su presencia
Tu cuerpo alegre como un preciado regalo
vibró mil veces en el lecho de mi sueño
el árbol de tu vientre como un eterno consuelo
dejó caer el fruto que engendró mi cariño;
navegaron mis pasiones en el mar de tus delicias
disfrutando de la gloria y el calor de tus caricias.
Regué el jardín de tus amores con mi llanto
tus días y tus noches alegraba con mi canto
envuelto en la pasión que el amor anida
te brindé los mejores años de mi vida
sin saber que tu mirada encontraría
otro horizonte que de mi te alejaría.
El brusco despertar de mi noche oscura
llenó mi ama de quebranto y amargura
cuando busqué el calor de tu regazo
y solo encontré un vacío inmenso
Envuelto en su delirio mi corazón herido
estremeció mi ser, con su latir desesperado
quise seguir tus huellas pero algo me detuvo
era un niño triste, que al verme sus lágrimas contuvo
La estación del amor se mostró llorosa
viendo partir al tren de sus amores
que siguiendo el rumbo de su nueva empresa
se perdió entre el rugido de sus rieles
EL TREN DE NUESTRAS VIDAS con su tierna sonrisa
juntó nuestros caminos en su vagón dorado
eL TREN DE NUESTRAS VIDAS, en delirio de tristeza
separó nuestros destinos con su andar desenfrenado.
Paul Torres