Hoy

Es este día mío, único, irrepetible…
Quisiera vivirlo con una ilusión,
robarle al tiempo un deseo imposible,
subirme a la cima de una emoción.
Correr por los prados que adorna el rocío,
bañarme de cielo, de aire , de sol…
contar uno a uno los espacios vacíos
que dejan los seres en mi corazón.
Fundirme en la brisa que besa los árboles,
cantar en silencio una dulce canción,
pisar el espejo cristalino del charco,
decirle “TE AMO” a la creación..
.Viajar por la luz tibia de la infancia,
contar las luciérnagas, pintar una flor,
beber en el fresco manantial de la vida,
decir muy bajito la palabra “AMOR”…

Dora Forletti

Agonía de tu Ausencia

La agonía de tu ausencia
de mi soledad se adueña,
lucen bellas las estrellas
con su luz dulce y pequeña.
Ya no quiero descubrirlas,
ni regalarte sus brillantes,
sólo quiero tu regreso
para amarnos como antes.
La noche amatista, sigilosa.
se ha trepado a mi ventana,
pero yo no quiero que vea
mi dolor hecho lágrima…
El silencio me acompaña
con su silbido sin fin,
y mi cama se asemeja
un cofre vacío sin ti.
Volverá mañana el sol
a teñirnos con sus sueños
y las aves cantarán
en mi jardín sin dueño.
Entonces al alba elevaré
mi mirada hacia los cielos,
al Señor del amor pediré
por mi pena sin consuelo.
En mi cuarto sola estoy
esperando su regreso…
y quizás pronto me dormiré
con un recuerdo de besos.

Dora Forletti

Sembradores de Esperanzas

El parque solitario que me ampara,
la hierba herida bajo mis pies descalzos
y la cálida memoria del viejo jardinero,
diminuto, vivaz, alegre , de ojos pardos.
El viento suave murmura mil lamentos,
trae el aroma agrio del pinar cercano,
el sol, con pequeña escalerita rosada
baja lento por los altos álamos…
Yo recuerdo al jardinero ausente
¿Regará estrellitas en el cielo claro?
¿Juntará las rosas bellas de la tarde?
¿Sembrará su bondad en las nubes que amo?
Dirijo los ojos hasta el fin de un fresno,
su tronco rugoso ¿Cuánto habrá mirado?
la algarabía alegre de los niños
y el rostro tierno del viejo cansado.
Con paso lento y manos resignadas,
su sombrero de paja al sol ofrecía,
mientras con los árboles añosos hablaba
y en silencio y quieto sus cantos oía…
***
Viejo jardinero, alma de ternura,
que desde el cielo tú siempre nos cuidas,
quiero que en las noches bajes esperanzas
y en los altos álamos las dejes prendidas…
Pequeño jardinero, corazón de pájaro,
fuerte como el roble que mucho crecía,
armaré para ti un ramo de sueños
con todos los aromas que tanto querías…

Dora Forletti

Campanilla Azul

¿Qué pasó en mi alcoba
que esta mañana
asomó a mi ventana
una campanilla azul?

¿Es que acaso el duende
de las primaveras
me alcanzó su aroma
y sus pétalos de tul?

¿Será que mi vida
despertó con ganas
de cambiar tristezas
por una ilusión?

Me acerqué a ella,
aspiré el perfume
que me regalaba
ternura y pasión.

Amo su azul terso,
su rumor sin dueño,
igual que mis sueños,
ansiosos y ajenos.

Tiembla en mi mano
cual mariposa alada,
y le tiro mil besos,
loca enamorada…

Hoy todo se viste
de una luz diferente
y la brisa fresca
me besa la frente.

Hoy secretamente
esta maravilla
ha pintado de rojo
mi corazón de niña.

Hay música en el aire,
transparente cortina
que llena mis ansias
como suave muselina.

El sol con su brillo
luce más dorado,
y la azul campanilla
susurra a mi lado.

Dice que me ama
aquél que yo quiero,
y deposita sus caricias
de amor, en mi cuerpo.

Dora Forletti

Nuestro Secreto Amor

En este día canto
con la voz del alma
que soy feliz y siento
alegría y calma…
Me quieres y te quiero
y aunque el tiempo pasa
sé que cuento contigo
cuando la tempestad arrasa.
Los amaneceres son tibios,
azul el agua de la fuente,
la noche luce sus estrellas
brilla el sol ¡estás presente!
Mi corazón tierno palpita
con inusitadas ansias
¡me amas y te amo!
con rosas y fragancias.
Imagino en tus ojos
el más hermoso cielo
y huyen los silencios
con el soñar de tus besos.
Aromas de nardos y jazmines,
azucenas tiernas en flor,
los sauces se mecen suaves
en nuestro río de amor…
Y canto muy bajito
alegres sevillanas
entre los olivares
donde gimen guitarras.
Guardo nuestro amor
celosa en un sagrario
para que nadie lo toque
y lo protejan los ángeles.

Dora Forletti

Corazón Abierto

Quiero comprar este mar,
aquella luna brillante,
y un ramito de azucenas
que tu recuerdo me alcancen.
Me sumerjo en tu vida
volviéndome mariposa
y recorriendo mi cuerpo
me haces sentir una diosa.
Tus brazos tan amados
rodean mi cintura
y la palabra ¡siempre!
tiene infinita dulzura.
Descansa mi cabeza
en tu pecho de nido
y siento en tu corazón
una música de latidos
Tu beso tierno me llega
con un batir de campanas,
el incendio en mi cuerpo
es alegría y es calma.
En mi mejilla rueda
una lágrima muy feliz
y el cielo que me colma
se viste de plata y añil.
Me invade tu perfume
que sabe a universo
y vuelo al infinito
con mi corazón abierto.

Dora Forletti

Recuerdos…

Una caja blanca con cintas muy rojas
contiene las cartas de aquel gran amor,
están ajadas, amarillas y mustias
aunque él siga vivo en mi corazón.
Tienen el perfume de los malvones
que con ansias colocaba en su lugar,
y caen los pétalos de las rosas
cual dulces esencias del verbo AMAR.
Las acaricio suave y aún recuerdo…
aquellas tardes en que junto al mar
nos juramos felices un amor eterno,
que la vida se encargó de aniquilar.
Salpican mis lágrimas y mis manos
las olas de espuma, de nieve, de sal,
y veo sus ojos a través del tiempo
esos que jamás, yo podré olvidar…
Nuestras cartas unidas todavía están
con voces de ensueño parecen gritar:
¡por qué nuestros sueños se perdieron
y murieron en la nada, quizás en el mar!
No quiero morirme sin verte de nuevo,
gritarte a los ojos que no te olvidé,
que este amor aún vive en mis sueños,
que aún en la vida eterna te recordaré…

Dora Forletti

Eres mi Amigo…

Eres mi amigo…
para mostrarme como soy
y aceptarte tal cual eres.
Eres el que junto a mí creas
ese invisible puente de luz
que nos hace sentir tan cerca
aunque nos separen enormes distancias.

Eres ese mundo de maravillas
que se abre para que fluya la ternura;
el arco iris que proyecta mil colores
en el cielo tenuemente azul de mi vida.

Eres el que alumbra ese cono de sombras
que obstinado aparece en mi alma
y llena de temor muchos de mis días.
Eres el que me dice esa palabra
mágica , cálida, generosa
que hace que tome mi cruz y vuelva
a caminar por gráciles senderos.

Eres quien espanta la soledad,
el dolor, la tristeza, el llanto
y los transforma en una sonrisa
fresca, nueva, milagrosa
como un jazmín en primavera.
Eres ese ser que no sabe de envidias,
de críticas insidiosas y estériles,
de odios o rencores absurdos.

Por ello…
le pediré a DIOS que abra
las puertas de mi corazón
de par en par para que tu amistad
se quede por siempre en ese recóndito lugar.
Que todos los sueños allí guardados
vuelen como mariposas hacia tu ser.

Deja que se posen en ese retacito
de tiempo que generosamente me brindas
para que sean definitivamente TUYOS.
¡Nunca te olvidaré!

Dora Forletti

Todo está Igual

El llanto creciendo como un río,
la alegría retenida en el dolor,
las manos desnudas de caricias
y la rosa marchita en un rincón.
La noche encendiendo farolitos,
las agujas aquietadas del reloj,
la palabra escondida en las almas
recordando los ecos del adiós.
Todo está igual que aquella tarde,
el sol acurrucado en mi interior,
el silbato del tren que se alejaba
y la vida perdiendo su color.
Hubiera querido detener tu vuelo
para soñar, amar y darnos vida,
si hasta Dios parecía sorprendido
al ver sangrante nuestra herida.
Tu nombre impreso en mi memoria
con indeleble letra enmarcado
evoca la pasión de aquellos días
que el destino nos ha arrebatado.
Marcará el calendario el final
de mi agonía, el día señalado,
por ti latirá silencioso mi pecho
en el último adiós desconsolado.

Dora Forletti

Crucemos el Puente…

La brisa aromada y fresca
nos animaba a marchar
en busca de aquel sueño
que no debimos abandonar.
La lisa bóveda de cielo
con su color sin igual
arropaba nuestras almas
con su manto de celestial.
Aquel paisaje de ensueño
era el marco ideal…
para cruzar ese puente
sin volver la vista atrás.
Nuestros pasos uno a uno,
temblorosos nada más,
decidieron que nuestras vidas
no se separarían jamás…
Así cruzamos de la mano
sin volver la vista atrás,
ese puente que nos acercaba
nuestros sueños de felicidad.

Dora Forletti